Vidas Inocentes¡Uf, qué calor¡ Bebo y bebo sin parar, pero el líquido me sabe muy caliente. Quieta e inerte, chupa que te chupa. Y esta odiosa pelambrera, boscosa y acosante, no me sirve casi para nada, puesto que no tengo por qué esconderme, lástima que no puedo ir con la cabeza bien alta. Yo no molesto a nadie para ser tratada así, a zarpazo limpio. Muy cerca de mí se encuentra mi compañera, no puedo verla, pero sigue ahí, inmóvil, aguantando los embistes de nuestro casero – no sabe tratar a los huéspedes- y los desprecios de la gente que se acerca con la intención de acariciarnos, pero al tocarnos, al notar nuestra presencia, ponen una repulsiva cara de asco y nos extirpan de un tirón, o nos rocían con mortíferos venenos: Nos tratan como si fuéramos garrapatas, como ácaros sanguinarios y repugnantes, nosotras, que somos puras e inocentes. |