El final...éstas son las últimas palabras que pronunció Wigfredo cuando la derrota ya se había consumado: ...Quiero que sepas... ...que muy lentamente estoy acostumbrándome a vivir sin ti... pero quisiera que me explicaras por qué echo tanto de menos tus besos, las caricias y los abrazos que nunca me diste... Y aquella mirada desprovista de ternura, y aquel te quiero mudo y helado. Quisiera que me explicaras cómo, al despertarme, nublado todavía por la embriaguez del sueño siento tu piel pegada a la mía. Me gustaría saber cómo se puede seguir amando cuando ni tan siquiera hay amor, cuando ni tan siquiera lo hubo, tan sólo un atisbo, un ademán frenado o un roce seco, si acaso. Cómo se puede emplear un tiempo, precioso y joven, en planificar una vida para ahogarla y arrancar hasta la semilla de la ilusión. No es posible seguir queriendo cuando ya no se puede querer. Es terriblemente absurdo e inhumano. No se debería sufrir por un amor que ya no existe y que tal vez nunca existió... |