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La Síndone

Las probabilidades de que ocurra (no pienso usar datos estadísticos) son tan nulas como totales. El investigador recientemente nacionalizado norteamericano Hans Tzarowsky, tras veinticuatro años dedicado a la investigación de la cadena genética y biológica, ha manifestado en el VI Simposium de Ginebra que ha extraído el ADN que se encuentra, durante tantos siglos dormido, en la Sábana Santa de Turín. Ha sido analizado y contrastado por más de un centenar de científicos. Nuevamente se interponen las cuestiones éticas y religiosas del experimento con los resultados finales. El selecto grupo de adenetistas se dividió. Han creado una cadena genética idéntica, tras la extracción obviamente de células procedentes de la muestra, a la del posible Salvador, cuyo rostro se haya impreso en la tela centenaria. La han trasladado a una célula embrionaria. Después de la enucleación, es decir, separación del núcleo del contenido celular, se procede al “protocolo de clonación”, un proceso minucioso cuyo objeto es el conseguir una célula totipotente embrionaria. Después del cultivo in vitro durante las primeras fases embrionarias se implanta el blastocisto resultante en un útero de alquiler. Con lo cual se ha obtenido, al fin, una copia genética, un clon, del original. Hans Tzarowsky manifestó absolutamente obnubilado que todo este arduo proceso de investigación se llevó en secreto por la especial delicadeza del tema en cuestión. Cuando era niño tuvo un sueño y ese sueño, tan radicalmente imposible como en su tiempo fue el viajar a la luna, lo ha visto realizado, y cada mañana, al despertar, se pellizca y alguien le tiene que recordar que lo que está viviendo es real. “No soy Dios – manifestó- , ni me considero ningún elegido. Simplemente ha llegado el momento. La ciencia se encuentra en una fase de creación sin medida, repleta de recursos y de fascinación por el futuro. Ha sido precisamente Dios, el Verdadero, quien ha permitido el resultado final, este maravilloso e increíble resultado final.” – La Conferencia se llenó de aplausos, vítores y abucheos ensordecedores, opiniones diversas, enfrentadas y conciliadoras, miles de asistentes, en pie, hacían que la sala infinita atronara- Tzarowsky se permitió el lujo de aludir al mito de la torre de Babel, con escaso éxito, mientras contemplaba absorto a los asistentes. Le requirieron que detallara un poco más el trabajo seguido, quedaban muchos incrédulos suplicantes. “El problema inicial – continuó- es que no localizábamos células en un estado óptimo de conservación que permitieran extraer con garantías un núcleo completo, hubimos de extraer la máxima cantidad de ADN posible. Llegamos a completar la totalidad del genoma, pero teníamos que implantarlo en un óvulo, por lo que el resultado no era de la pureza y autenticidad deseables, pues nos encontraríamos con un ser genéticamente mezclado. La Síndone ha sufrido múltiples avatares a lo largo de los siglos, saqueos, incendios, decenas de traslados hasta su ubicación final. Hubimos de desmentir los resultados finales del Carbono14, que la situaban en los albores de la Edad Media, datos falsos y ya lo hemos demostrado, tenemos conclusiones fidedignas y mucho más que fundadas teorías que hubo ciertas esferas políticas y religiosas que pretendieron confundir a la opinión pública y a toda la Cristiandad. Realizamos muchas pruebas y análisis infructuosos, años de insomnio, hasta que conseguimos extraer unas muestras celulares intactas, milagrosamente intactas. Quizá el Creador – y miró la cúpula de metacrilato que lo cubría- ha intervenido en este increíble pero cierto desenlace.” Juró que no podía desvelar el nombre de la madre de alquiler. Sí afirmó que prefirieron que fuese de procedencia palestina o semita; otros tantos años les llevó la búsqueda y la selección de ésta. Deseaban que el embrión se instalara en alguien que le fuera muy familiar. Buscaron a una mujer virgen, de unos veintitrés años, morena, de piel aceitunada y violácea, muy liviana y de ojos oscuros. Cuando anunciaron ante las siete finalistas el nombre de la elegida, ésta se desplomó embargada por la emoción, en ningún momento se les ocultó el propósito de los investigadores. Parece ser que la “escena” la sonorizaron levemente con el Mesías de Haendel. Nueve meses pues de total aislamiento y cuidados simpares. Nos encontramos en estos momentos con un bebé de cinco meses. El Vaticano sigue sin pronunciarse al respecto. La muerte de Juan Pablo II, y las discordias ocultas por su sucesión han dejado a la Santa Sede como aturdida. Los católicos y otras religiones se están reagrupando en una más sólida seguidora del Futuro Redentor. Los judíos lo reivindican como el Mesías que esperan desde siglos inmemoriales. Hordas de seguidores se ordenan para adorar al nuevo Dios. Musulmanes y budistas observan con recelo los acontecimientos. El nuevo Presidente de EE.UU. ofrece protección y aislamiento a la sagrada criatura. Todo el mundo quiere y necesita un nuevo ser que los guíe. Nos encontramos sin rumbo. El anterior se ha quedado mudo durante demasiados siglos. Hay que reinventarlo. Tenemos demasiado dolor, demasiado sufrimiento sobre nuestras espaldas. El anterior se lavó las manos y nos abandonó para siempre. Hemos suplicado durante más de dos mil años y no nos ha contestado. Empezaremos de nuevo y aprenderemos sus nuevas enseñanzas. Pero las probabilidades de que rectifiquemos pueden ser nulas o totales, de nuevo depende de todos nosotros.

 

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