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Una historia real

Una historia real “Amar es compartir amar es generosidad amar es ponerse siempre en el lugar del otro....” Martín le respondió al Juez ante esa ambigua pregunta :“¿ qué significa para usted amar?” HAN SIDO MUCHOS AÑOS , demasiados, desde el principio fue una ardua relación. El dominante siempre gritaba y se enojaba por cualquier cosa, por la minucia más absurda e insignificante. Eran las primeras semanas de relación... El dominante se trasladaba de casa, el dominado le ayudaba a trasportar en su coche una lavadora.... ¡¡ con lo que pesan¡¡ No cabía en el ascensor con los dos mostrencos que la portaban... y decidieron bajarla por las escaleras. El que iba detrás ( el enamorado) pisó el cable de la lavadora (sin querer obviamente), se desequilibró y le salió una imposible reverencia, la lavadora cayó por la parte de atrás, sólo un leve rasguño... el enamorado estuvo cojeando casi un mes porque se dobló el tobillo. Sin embargo, el dominante fue a ver qué le ocurrió a la lavadora, y para colmo, el enamorado tuvo que sufrir una serie de improperios como "inútil, cretino, chapuzas y estúpido".... entre otras lindezas. Cómo gritaba el energúmeno.¡ Cómo retumbaban sus voces llenas de inquina en el hueco de la escalera¡ Así empezó esta bonita historia de amor. De ahora en adelante, para entendernos, al dominante le vamos a llamar HIJO DE PUTA, por razones obvias, y al enamorado GILIPOLLAS por no haberle mandado a la mierda en ese momento y haber dejado esa ¿relación? Los malos modos y desaires se sucedieron - son incontables- El gilipollas cayó en una especie de "depresión" y su autoestima caía en picado día a día. No obstante el gilipollas decidió comprarse una hermosa y bonita casa rústica " a medias" con el hijodeputa. Aquella noche el h.p. Lloró no se sabe porqué, habían estado pintando, limpiando y acicalando lo que sería su nuevo hogar. El Gilipollas creía que lloraba de emoción y lo abrazó todo conmovido. Años después, el H.P. Le aeguró al G.P. que aquel derroche de lágrimas no fue de emoción sino por pura equivocación. Esa noche comprendió que se había equivocado y verdaderamente resultaba complicado dar marcha atrás cuando apenas se había estrenado la casa rústica. - Por lo que el pobre HP debió pasar un tremendo calvario, vivir y convivir con una persona a la que no amas debe de ser muy duro – Comentó el Sr. Juez- Supongo que sí- dudó (El caso es que no tuvo valor para decírselo a la cara, y su frustración la convertía en violencia y agresividad. El enamorado o gilipollas aguantaba y consentía muchos sinsabores y malo rollos. Ahora los aprecia como suele denominarse “ Violencia de género”). El Sr. Juez pidió que fuera más explícito y que pusiera ejemplos concretos... El gilipollas no sabía por dónde empezar.... y comentó: Le voy a enumerar, tan sólo, unos ejemplos ilustrativos: Al segundo o al tercer día de estar juntos, el HP sacó una cinta métrica y le comentó al GP: Vamos a medirnos los brazos, el pecho, los muslos ....- y ambos empezaron a medirse la talla de sus cuerpos-. El GP pensó que aquello podría ser un divertido juego erótico a lo que el HP comentó con sorna después de comprobar medidas: Te gano en todo...en lo único que me superas es en que eres más alto y tienes más pelo...- Yo ya no sé si el HP era además un cretino Vamos vamos, interrumpió el SR Juez, eso es una tontería. Muchas veces esas tonterías pueden hacer mucho daño.... En otra ocasión grabó mis ronquidos mientras dormía. En una fiesta, repleta de amigos, puso la cinta en la mini-cadena para que sirviera de mofa y de burla ante todo el mundo, la gente estaba borracha y se divertía, los ronquidos sonaron a todo volumen con estrépito y se confundieron con las carcajadas del respetable; no supe qué decir... Vamos, vamos, no exagere. Dígame algo más contundente, eso puede ser un juego infantil sin importancia...... El GP miró al suelo: - Nunca me abrazaba. Al regresar de una larga estancia yo iba a abrazarle con alegría y él se separaba, me empujaba como si le pinchara. Nunca pasábamos las Navidades juntos, ni una sola Noche Vieja... algún que otro cumpleaños lo he pasado junto a él. Bajaba después de 20 días con el entrecejo fruncido con quejas y más quejas, lo cual aprovechaba para no abrazarme, ni besarme... ni tan siquiera un restregón... Los domingos se levantaba sin hacer ruido, a mí me gusta dormir hasta tarde, pero no hacía ni el más mínimo intento por despertarme.... Abría la cancela con sumo cuidado y se iba a Cabo Pino, un día decidí ir a la playa también y pude comprobar cómo se lo montaba con unos y con otros. Ahora entiendo que no tuviera ganas de hacérselo conmigo; y de tarde en tarde se subía al norte o me dejaba solo durante un largo período de tiempo.... finalmente yo tenía que desahogarme y empecé también a engañarlo. El caso es que yo soy más torpe y voy dejando pruebas.... Me consta que sigue haciendo lo mismo.... Su afición son las playas nudistas y el sexo bajo el sol... Eso a usted no le importa – me recriminó el Juez.- Pero es que sigue engañando a su pareja de la misma manera – insití-.... Eso es problema de ellos, insisitió el Juez,y a usted eso ni fú ni fá. Estoy viendo que es usted un entrometido... Lo que pretendo añadir también es que sigue actuando de la misma manera, repitiendo los mismos esquemas. He sido testigo de cómo le ha gritado y lo ha humillado públicamente... Igual que hacía conmigo. Parece que se busca las parejas que estén predispuestas a herirlas y a dominarlas psicológicamente, es una especie de sádico. Se está usted extralimitando en sus aseveraciones- me interrumpió el Sr juez.- de momento usted no ha dicho nada que pueda ser relevante como para acusarlo de “ maltratador”.... Recuerdo un día que al preguntarle si me quería sacó un billete de diez mil pesetas, lo besó y dijo mirándome a los ojos: “Yo lo que quiero es esto” Ya empezamos – dijo el Juez-¿ había algún testigo? Sí, unas amigas de Churriana. Yo me sentí humilladísimo. Igual que una puta mierda Sr Juez. Venga hombre, eso es una broma. Se toma las cosas muy a pecho... ¿ Y aquel puñetazo que me propinó en el hombro cuando iba conduciendo y todo porque me salté la salida de los Boliches? Mis amigos de Motril que iban detrás se quedaron atónitos... Eso son palabras mayores – comentó el Juez- Podríais haber tenido algún accidente.... Tuve que dar un volantazo.... empecé a cogerle miedo a partir de entonces. Sus enfados y enojos eran prácticamente a diario. Los viajes que hacíamos los contaba por broncas. Recuerdo que en Tailandia unas compañeras de viaje me comentaron... “Pero hombre, ¿cómo permites que te humille de esa manera...?” Supongo que cuando amas a alguien aguantas carros y carretas Sr Juez.... y con el paso del tiempo te conviertes en un auténtico gilipollas por no haber cortado a tiempo aquella denigrante relación.... Eso he pensado a menudo, Sr. Juez, que me atacaba desde todos los frentes, intentando minar mi autoestima para que yo diera el paso y rompiera esa desquiciante relación.... Pero ese paso no se producía, con lo cual él iba aumentando su manera para hacer daño y humillar y machacar y herir Continúe -dijo el Sr. Juez, parecía que ahora se interesaba algo más por la narración...- Un día decidí comprarme un perro, un cachorro, cruce de pastor alemán. Me gustan mucho los animales.... ¿ y eso qué tiene que ver con todo esto? - Inquirió el juez con desaliento Tuve que deshacerme de él con todo el dolor de mi alma... Ese dócil y cariñososo animal me ofrecía todo lo que me faltaba con mi pareja. Cuando empezó a crecer generó muchos problemas. Me hacía limpiar las cagadas cada hora, cada minuto, en nuestra amplísima parcela, las de la mañana, ya que todas las tardes lo sacaba, iba observando y rebuscando para indicarme con el dedo: “ ahí hay otra”.... Una noche el perro ladraba mucho, como todos los perros de la urbanización... Se levantó con los ojos desencajados, llenos de ira. Me miró con odio, como siempre, eran unos ojos centelleantes y coléricos, repletos de ira y rencor. Y Dijo que, o se callaba el animal o lo mataba. Al perro lo azoté para que dejara de ladrar y le apreté el hocico enérgicamente.... Creo que no ladró por lo menos en un mes.... Sin embargo teníamos que soportar los ladridos de otros perros, no obstante los de éste, llamado Lindor, no sé por qué le resultaban tan especialmente insoportables..... Creo que le cogió tal manía que terminó deseando la muerte al pobre animal... Y me puso contra la espada y la pared: “ O el perro o yo...” Finalmente lo dejé en un alejado cortijo de Vélez.... Usted no sabe el estrés que podía generar este energúmeno. Estuve varias semanas con tremendos remordientos de conciencia.... sin embargo a él por fin lo vi tranquilo y distendido: Pienso que cuanto más triste me veía él por la ausencia de Lindor, más disfrutaba... durante un tiempo estuvo de un humor excelente.... Y eso que disponíamos de 500 m2 de parcela para tener un perro, con su caseta y todo... Lindor era aún un cachorro de apenas 8 meses... Nunca me lo perdonaré... Durante varias semanas tuve un sueño repetitivo, como lo dejé en un cortijo donde había un montón de perros alterados y furiosos, me despertaba algunas noches con sobresaltos: soñaba que Lindor era perseguido por una jauría de perros rabiosos que le arrancaban el pellejo a bocados, él corría velozmente con la piel desgajada y ensangrentada, aún rememoro esa imagen onírica tan terrible y siento escalofríos... Usted es demasiado sensible con los animales – comentó lacónicamente el Sr Juez- Sin embargo ese animal encerraba muchos más valores humanos que mi propio compañero: lealtad, fidelidad, era cariñoso, y su mirada tan triste.... no la olvidaré jamás cuando me alejé y lo dejé en el cortijo de un campesino veleño. Lindor sabía que iba a ser abandonado. Creo que se despidió con un suave ladrido, movía el rabo. Parecía como si me dijera en la distancia “suerte amigo, intenta sobrevivir, quizá tú lo tengas peor que yo...” Le brillaban sus ojos. Seguramente lloraba. Regreresé en mi coche con un sentimiento doloroso, con el alma rota... Ahora , con el paso de los años, entiendo que me equivoqué. ; me dejé nuevamente dominar por el dominante, por el HP.... Tuve que haberlo abandonado a él; ese animal valía mucho más que él, en todos los sentidos, al menos ese perro sí me quería. Esta hitoria me ha conmovido-aseveró el Sr. juez- A veces pienso que los perros son mucho mejores que las personas, si supiera la escoria que tengo que juzgar a diario, pero siga , siga....cuénteme más cosas, todavía no lo veo claro del todo. Mi padre murió de cáncer en abril del 2006 – recordé en voz alta- Lo lamento mucho, pero no me vaya a decir que esto guarda relación también- Exclamó el Sr. Juez-. Déjeme que le explique. Yo arrastraba una depresión, seguramente pronunciada por esa convivencia tan agobiante en esa casa que cada día se parecía más a una sala de torturas...Cuando le diagnosticaron el cáncer fue un verdadero bofetón, un jarro de agua fría. Recuerdo cuando hablé con el doctor en el hospital de Granada sobre el tema y me confirmó que no había solución, era imposible operar y desgajar el tumor del pulmón ya que le había creado metástasis. El mundo se me cayó encima. Eso es muy duro, le entiendo perfectamente- Yo soy viudo, mi esposa murió de lo mismo. Lo peor de todo era verle cada semana cómo iba ajándose, cómo se lo iba comiendo el cáncer. Llegó a quedar paralítico y se movía en una silla de ruedas. Yo le decía “ papá lucha, por favor, lucha...” Sentía una pena tremenda pues la enfermedad le había aparecido justo al segundo año de su jubilación. Toda su vida trabajando como un burro para morir tan pronto y tan joven. Morfina y más morfina. Esa pesadilla se prolongó hasta dos meses más de lo que habían previsto... Acabé exhausto y tan triste que la depresión se me agudizó, ya ni la medicación me curaba la pena. Lo lamento mucho – musitó el Sr. Juez. Me di de baja, no podía ir a trabajar y estuve durante un tiempo como ensimismado, encerrado en mí mismo... Apenas recuerdo abrazos, ni palabras de apoyo ni de ternura por parte del HP. Una noche, en la cama, al fin me habló y me dijo lo siguiente: “ Llevas un tiempo muy aislado, no te siento y yo me siento muy solo, es como si no estuvieras....” Dio media vuelta y se durmió casi al instante. Fue entonces cuando le hablé : “por favor, entiéndeme, lo estoy pasando muy mal, ten paciencia conmigo”. Y al fin, y en silencio, pude llorar. No sé qué decirle Sr. Martín, me deja usted un poco perplejo – aseveró el Juez medio apesadumbrado- El estrés, la tensión , la enorme tristeza que sentí por la muerte de mi padre, unida a la ausencia de Lindor y esa punzante relación terminó creándome una úlcera de estómago. Recuerdo que hicimos unas alitas de pollo en el microondas. Nos salían riquísimas. Justo cuando di un sorbo a la cerveza para empezar a comer sentí un punzazo en el estómago que hizo doblarme de dolor, no podía respirar y comencé a sudar. Me asusté muchísimo, pensé que era algo mucho más grave. Ese dolor era seco y punzante, parecía como si una cuchilla afilada te atravesara el estómago... Yo gritaba de dolor y le pedía que me llevara a Urgencias. Se lo imploraba... Poco a poco se me fue calmando y aquel sudor se convirtió en frío, pero se me calmó lentamente... respiraba como una parturienta para relajarme y disminuir la intensidad del dolor ¿ Y su pareja como reaccionó Sr Martín o gilipollas, no sé cómo llamarle...?- me miró el juez con verdadero interés. Él se dispuso a comerse también mis alitas de pollo mientras exclama que me quejaba demasiado, que era un quejicas...., yo evidentemente ya no tenía apetito. Me diagnosticaron una úlcera gastroduodenal. Esto ya empieza a tener cierto sentido, usted estaba conviviendo con un verdadero H.d P. pero quiero pensar también que él tendría quejas de usted ¿no? -Me miró el Juez bajándose sus lentes- Sí, en efecto, se quejaba a menudo de que no ponía lavadoras y de que no sabía tender la ropa. En cierta ocasión estaba detrás de mí observando minuciosamente cómo tendía la colada, al ver cómo colgaba una de sus camisas chilló como sólo él sabe hacerlo: “ ¡¡Eres un puto chapuzas¡¡ ¡¡Se debe estirar por aquí para poder planchar después con más facilidad¡¡ ¡¡Inútil¡¡” Y también se quejaba de que sólo él se dedicaba al jardín. En realidad le echaba más horas que yo ya que le gustaba coleccionar cactus y piedras y realizaba unas composiciones muy bonitas. Fui asociándolo a los cáctus idiscutiblemente, y a las piedras. Era frío, pinchaba y no tenía sentimientos. - Miré nuevamente al suelo- A toda esa suma de situaciones más o menos triviales, o más o menos importantes, sí que estaríamos en disposición de afirmar que pudo existir “violencia de género”, lo que ocurre que es difícil catalogarla entre dos hombres, hoy en día son muy pocos casos como el suyo, casi nulos... -Afirmó con cansancio-.Pero prosiga, prosiga... El tiempo pasaba lentamente en el Pinillo, se mascaba despacio. Un día me comentó la posiblidad de irse tres meses al extranjero a trabajar. No me agradó la idea en exceso, pero cuando hubo desaparecido y se instaló en Normandía pude disfrutar, al fin, de paz y de tranquilidad. Aquello fue una huida. Ahora lo veo sencillamente mucho más claro. No obstante, como buen gilipollas, me acogí a una tarifa telefónica barata para poder hablar telefónicamente a diario; esto sí que es un verdaro síndrome de dependencia hacia el maltratador Efectivamente, eso es de manual, afirmó el Sr. Juez. Por primera vez pude respirar con libertad y sin agobios... ¿Y cuál fue el desenlace de todo esto? - Preguntó el Sr. Juez- hemos de irnos a cenar y no creo que esto le interese a mucha gente – agregó- Pues un buen día me dijo que ya todo se acabó, sentí una pena tremenda pero al mismo tiempo una liberación indescriptible. Tantos años de daño y de agonía se zanjaron cuando exclamó el 14 de enero del 2000: “ Esto se acabó, ya no podemos seguir así”. Lloré de pena y de alegría pues al fin la tortura terminaba. Comprobé que, como buen cobarde, hasta que no conoció a otro no rompió la relación del todo y subía a Madrid para estar con su nuevo amor muchos fines de semana, o se veían a mitad de camino. Me imagino que está en su derecho de enamorarse de otra persona – aseveró el Sr: Juez- Evidentemente, a todos nos puede pasar. Son las formas lo que estoy denunciando. No fue leal, ni legal. Yo hubiera deseado conocer a ese chico tan cachas de Madrid para darle las gracias... ¿Qué ocurrió con la famosa casa del Pinillo? Se cuestionó el Juez Él mismo, como Juan Palomo, yo me lo guiso/yo me lo como, decidió ponerla en venta a mis espaldas, y se fue hasta una inmobiliaria para que la tasaran. Yo me enteré cuando llamaban a la puerta... realmente fue algo desolador. No me consultó en ingún momento, como si ese hubiera sido su cortijo y él su cacique. Siguió anulándome incluso después de cortar. Me anuló como persona y cuando le comenté que si no se quedaba él con la casa que me la quería quedar yo, se puso hecho un basilisco, insistía en que yo era un inútil y que era incapaz de llevar una casa tan grande y con tantos problemas. Hablaba de la casa como si se tratara de un inmenso castillo o de una finca de cientos de fanegas de tierra...- Afirmé Ja,ja,ja,ja- rió el juez. Lo siento, discúlpeme Sr. Martín. La situación me parece tan ridícula... ¿pero a él que le importaba? No acabo de entenderlo... Pues yo tampoco, cuando una persona está repleta de maldad sólo piensa en hacer el mal y punto. Yo creo que ahora está muy arrepentido en muchos aspectos. Pienso que ahora ve cómo ha retrocedido, ha dado marcha atrás como los cangrejos. Vive en una casa peor y está con una pareja que la satisface mucho menos. Usted no puede afirmar eso Sr. Martín, le repito que no es de su incumbencia – exclamó el Juez- Lo sé sencillamente porque lo conozco y lo afirmo porque ahora puedo afirmar lo que quiera, ¡¡Basta ya¡¡ - grité- El juez se sonrojó, sintió como si le estuvieran regañando en el colegio-. Bueno, bueno, continúe de una vez y acabe. No entiendo cómo aguantó tanto Sr. Gilipollas- Ahora me miró desafiante- Puedo entender – agregó- que una mujer débil físicamente no pueda defenderse ante su agresor pero un tío de su envergadura me cuesta creer que no le diera una buena patada en los mismísimos... Y por cierto, dígame , ¿ de verdad recuerda todo esto con tanto detalle? Preguntó el escéptico juez.- En realidad todas estas cosas estaban olvidadas, sin embargo han vuelto a reaparecer por culpa del IBI-agregué- A ver, explíqueme eso Sr. Martín... ¿Ahora que pasa con el IBI? - Escúcheme por favor, el Ibi de mi actual vivienda llegó este año por importe de 600 euros. Al informarme por esa subida tan descomunal me comunicaron que existía un recibo impagado del 2001 y que por ello lo habían subido: así el ayuntamiento se aseguraba la recaudación plena. Por lo visto no me habían aplicado tampoco la reducción los años anteriores. Para pagar y cancelar la deuda y reclamar el dinero succionado por el ayto.hube de dar mil vueltas de idas y venidas a Astosam, a recaudación, reclamaciones, llamadas por teléfono, vueltas, paseos, esperas, etc etc... Cuando se trata de recuperar tu dinero nadie te lo pone fácil... Eso es cierto- me confirmó el Juez- muy cierto No pensaba comunicárselo ya que el importe del recibo eran de 72 euros. O sea el 50 % le correspondería pagarlo a él... Pero pensé... ¿ Y cómo me viene a mí ese impago y no a él? ¿Será hijo de la gran puta? Imaginé que se dio de baja él en todos los recibos para que a mí me llegara el marrón en caso de algún impago, ya que los dos compartíamos las domiciliaciones. Entonces empecé a recordar todo esto que le he narrado, y también recuerdo el expolio que le hizo a la casa- Confirmé- ¿Qué expolio, a qué se refiere? Se llevó cortinas, estores, muebles, camas, frigoríficos, mesas inmensas de comedor y sillas... y muchas más cosas ¿Pero no me diga que no hicieron un reparto? - Indagó el Juez- Sí, lógicamente, pero ya ve que él fue más listo Más buitre diría yo – agregó el juez- En efecto, todo eso lo había olvidado, pero ha vuelto a resurgir con virulencia. En el mes de agosto se lo comenté... y a los tres meses se lo recordé... siempre con educación, pero esta vez quizá con cierta ironía: “parece que soy yo el que te deba dinero...”, y esto fue lo que lo desencajó. Él para su dinero siempre ha sido muy meticuloso. Recuerdo cómo en México D.F. reclamaba en la cola del metro un centavo que nos tenían que devolver, el señor de la ventanilla insistía en que no podía porque no tenía cambio. Nunca me sentí tan abochornado, gritaba por doquier que le estafaban un centavo, como un energúmeno, hablando mal de México... Hasta que un buen hombre que se encontraba en cola le dio el centavo... Alguien exclamó por lo bajo: “... es que son españoles...” y a mí me metieron en el saco... Nadie decía nada, porque nadie podía creer que hubiera alguien que armara tanto escándalo por un centavo Veo que usted ha sido muy paciente... ¿ Cómo ha acabado todo Sr. Martín? -Preguntó el Sr. juez, como si ya nada le pudiera sorprender-. De todas formas usted fue una persona adulta y madura para ser capaz de abandonar esa relación, nadie le obligaba a seguir... Por qué se cree que me he autodenominado “gilipollas”, también puede dirigirse a mí como “imbécil” - repuse- ¿Cree que todas las personas maltaratadas ( hombres o mujeres) pueden calificarse de “imbéciles”? – Inquirió nuevamente- Supongo que cuando todas ellas lo han superado incluso ellas mismas se reconsiderarán de esta manera – agregué- Recuerdo que el susodicho comentaba a diestro y siniestro que lo peor de Hitler fue no haber acabado con todos los judíos – Comenté absolutamente avergonzado estas palabras- Lleva usted razón, es bastante siniestro este personaje. Un homosexual filonazi. ¿No era consciente usted de que esa aseveración era y es una monstruosidad y que se le puede acusar de mucho más que de maltratador? - Afirmó el Juez con rotundidad- Si lo proclamaba ¿Habrá testigos al respecto de estas apologías tan terribles...? Sr. Juez, prefiero concluir y cambiar de tema con su venia – argüí ante la cuestión- Voy a retomar mi historia en el punto donde la dejé. Hágalo, hágalo, lávase las manos y mire hacia otro lado – Comentó el Juez iracundo- Luego queremos arreglar el mundo... El mundo supongo que se debe arreglar desde nuestra cotidianeidad – Agregué- ¿Por qué no se toma estos asuntos con más sentido del humor - propuso el Sr Juez- y quedan tan amigos?... Aunque realmente no se merezca ni mirarlo a la cara Sin duda esa segunda parte lo he intentado, pero voy a trabajr un poco eso del “sentido del humor”. Veamos: Acabó la parodia de El Joglars en el teatro Cervantes y se dirigió hacia a mí como Jaime Ostos, gritando nuevamente y desquiciado, como siempre, me restregaba el dinero en la cara como si yo fuera una puta barata. “¿ Esto es tuyo no?” - gritaba desafiante como un matón de discoteca arrabalera- Así de esa guisa tan soez indudablemente no iba a coger ese dinero ( que me pertenecía a todas luces). “Tanto dar por culo” - agregó para rematar la faena- Y tuve que saltar, no pude contenerme, y exclamé que se iba o le daba una patada en los mismos cojones... ¿Así que usted se rebajó a su impresentable nivel? - Observó el juez- Por una vez me sentí como Whoopi Goldberg cantándole las cuarenta a Dany Glover en “El color púrpura” - me sentí un poco aliviado- a lo que Violeta Santander salió sin contemplaciones en su defensa. ¿A quién se refiere? - Me pierdo un poco- A su lacayo, su mono Amedio. Bueno olvídelo, como ve es difícil fabricar sentido del humor de este tema. Es su actual pareja. Que quiso intervenir con demasiada parcialidad. Parece que Els Joglars le está inspirando – musitó el Juez- Ciertamente,no sabe la aberrante y esperpéntica escena que montó en décimas de segundos, como un toro entrando en una cacharrería. En esas décimas de segundo reaccioné. Jesús Nuestro Señor no nos dice qué debemos hacer cuando ponemos la mejilla mil veces, ni siquiera nos lo sugiere. Pienso que me qudé corto, muy corto. Probablemente. Siempre es mejor quedar como un caballero – Afirmó el juez- Como un caballero debe uno quedar ante las damas y la gente educada y no ante los grandes sinvergüenzas – Exlamé con rotundidad- Por eso le envié al día siguiente un mensajito, intenté dar un último guantazo, supongo que se la traerá floja y reirán animadamente mientras se toman unas cervezas con el dinero que le di. Pobre chico. Conociéndolo como lo conozco seguramente guarde ese mensaje como una prueba ante una presunta agresión por mi parte. Pero él no sabe que no pienso ensuciarme las manos – concluí- Esa postura me parece mucho mejor y a mí me ahorraría mucho trabajo – apostilló el letrado-. Y dígame qué piesa hacer? ¿Cree que es mejor la denuncia por maltrato después de haber transcurrido tanto tiempo? No. Pero hay que destapar a todos estos estafadores sentimentales. El gobierno pretende sacar una lista de varones maltratadores, quizá encabece él la lista de los gays, si hicieran distinciones- expuse- No creo que esa posibilidad vaya a ser contemplada – Dudó- Póngale un nombre e intente olvidar si es que puede. Da igual el nombre: Podría ser Augusto, Benito, Francisco o Adolfo. - Enumeré- He tenido la oportunidad – Comenzaba a sentenciar el Juez Gustavo Soler-, la desdichada oportunidad, de ver ante mis ojos todo tipo de maltratadores, de todos los colores y calañas, y lógicamente hay multitud de escalas, la suya estimo que puede ser de las más bajas , casi mínima, si la comparamos con otros casos que son auténticas tragedias humanas, sin embargo este caso se trata , sin duda, del más genérico, y existen millones de casos de esta índole, que no acaban en los juzgados pero que van erosionando lentamente el ánimo y el espíritu de la persona hasta anularla completamente, su autoestima va destruyéndose poco a poco, al mismo tiempo va surgiendo una especie de Síndrome de Estocolmo, en el que la víctima comienza a desarrollar una psicodependencia voraz hacia su agresor. No sabe la suerte que tiene de que aquello hubiese terminado porque de haber continuado sin duda usted se habría convertido en un auténtico guiñapo. Estos señores-agresores nunca terminan reconociéndo su trastorno, algo así ocurre con los alcohólicos o los ludópatas, que pueden destruir familias completamente. Suelen ser,en general, amables y amistosos de puertas afuera, sin emabargo al cerrar la puerta bajo llave y quedarse a solas con su pareja-víctima son bastante coléricos y se enfurecen ante el más insignificante indicio, un vaso que se rompe accidentalmente, un ruido estridente como un petardo, alguien que se le cruza inesperadamente, una camisa desteñida o la falta de un céntimo en la vuelta de un cambio; suelen ser, a veces, en efecto, como perros rabiosos que desbordan ira por todas partes, son seres que siempre protestan por el sistema, todo les molesta, están a disgusto en sus trabajos, con sus casas y con sus parejas, están literalmente frustrados y amargados. Es cierto que suelen estar predispuestos a unirse a parejas que ellos consideran inferiores, tanto física como psíquicamente, y permanentemente las humillan o les dan una de cal y otra de arena. Inesperadamente, cuando menos lo esperas, te montan un verdadero escándalo por algo que ni tan siquiera tú eres responsable. Pero si hacemos un poco de abogados del diablo, suelen tener momentos de lucidez y más tarde comprenden que se han portado mal, entonces intentan resarcirse con una prevenda o una simple y austera caricia, que el enamorado o enamorada interpreta como un síntoma de arrepentiemiento y nada más lejos de la realidad. Cuando más felices están surge un problema, real o ficticio, y empieza nuevamente la bronca y el “mal rollo”. Existe una especie de enganche porque la víctima llega a conformarse con esos momentos aislados de amor de cuando en cuando. En el fondo sufren, porque no son felices y comprueban que a su pareja tampoco la hacen feliz. Son seres absolutamente desdichados y sería mejor que estuvieran solos y se quedaran quietecitos y que todas sus manías,sus neuras y sus frustaciones no las volcaran tan agresivamente con la persona que tienen al lado, eso, amigo mío, no es amor. Es puro egoísmo. Y luego su prepotencia , su altanería y su soberbia les impiden si quiera pedir perdón. Esa es la clave para superar estos traumas: el perdón. Perdónele Señor Martín y perdónese también a usted mismo, es la mejor manera de redimirse uno y dejar de sufrir, deje el rencor porque eso le está causando más daño si cabe y no es sano para usted. Distánciese en todos los sentidos y deje que el tiempo ponga a cada cual en el sitio que le corresponda. Si considera que debe denunciar hágalo. Pero piense que estas personas, quiero creer que deben de tener un mínimo atisbo de conciencia y sepan, en su interior, que han causado daño. Pero Sr Martín, no me negará que no habrá habido ratos tiernos, amistosos o agradables en todos esos años... - Exclamó el letrado con convencimiento- Por supuesto que los hubo – agregué- ¿Lo ve? Piense en ellos – Me dijo- Ya no puedo. Los he olvidado – Concluí- (Esta historia será leída en un acto acerca de la violencia de género: en él se leerán textos, relatos y testimonios de toda índole. :Casa de la Cultura del Aroyo de la miel ) fin

 

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